viernes, 18 de mayo de 2018

Croquetas de mijo

Hola a todos,
Estoy super contenta de recuperar recetas de siempre y disfrutarlas en familia. Como a Sara le van las croquetas, lo que era hamburguesa de mijo se convirtió en croqueta de mijo. 
Recomendación: 
Escoger hidratos de carbono de calidad, integral y con clara preferencia por el “grano” de cereal tal cual para cocinar y si puede ser ecológico mejor, sin procesar, sin convertir en previamente en harina para procesar. Son ejemplos el arroz integral, la quinoa o el mijo con los que podemos hacer muchas recetas y así cumplir las recomendaciones nutricionales de hidratos de carbono de la forma más eficiente, maximizando nutrición y prevención del aumento de peso.

Mijo hamburguesa/croqueta

125 gr mijo lavado y colado
250 g cebolla bien picadita (se puede usar una picadora) 
1 cs/ 10 ml aceite para cocinar la cebolla
2,5 ml sal marina para cebolla. Más para ajustar al final 
4 cs/ 45 ml/ 25 g sésamo tostado
Pizca de jengibre en polvo
1/2 cp / 1,2 ml cúrcuma en polvo (anticáncer y colorante)
Pizquita de pimienta (o incluida en la cúrcuma)
1 cp mostaza natural en crema (a gusto)
2 cs perejil fresco picadito (si no tienes seco)
Un poquito de aceite oliva para pasar por la sartén

Preparación:
Cocinar el mijo básico.
NOTA: Yo cocino 250 g de mijo, la mitad la destino a croquetas y la otra mitad la guardo tal cual para desayunos o postres.
Poner tres partes de agua a hervir (900ml), añadir una pizca de sal y el mijo previamente lavado.
Al romper a hervir, entonces bajar el fuego al mínimo dejar cocinar tapado durante unos 20 min, hasta que se agote el agua de cocción y se empiece incluso a pegar en el fondo.
Nota: importante en esta receta no dejamos que el mijo se enfríe.
Mientras se cocina el mijo, rehogar con aceite de oliva y un poco de sal la cebolla. Cuando empiece a estar doradita tapar y dejar que se cocine a fuego mínimo (mantener jugosa).
Ahora es cuando toca mezclar el mijo recién hecho y bien caliente con la cebolla y el resto de ingredientes. Nota: más vale pecar de pocos condimentos, probar y añadir más al final.
Dar forma. Con las manos un poco húmedas dar forma de croquetas o hamburguesas, al gusto. Usar trucos para que os queden de similar tamaño como emplear un hacedor de bolas de helados para las porciones.
Guardar en la nevera tapadas hasta el momento de servir.
Usar una sartén bien anti adherente con un pelín de aceite para ir dando la vuelta a las croquetas o hamburguesa sin que se peguen o quemen. Con este toque se doran y vuelve crujiente la parte de fuera la pieza de mijo, es decir, convertimos el mijo es deliciosos y atractivos bocados para toda la familia.
También está la opción de con un pincel untar una bandeja apta para horno de aceite.
Hornear la versión escogida durante unos 20 min. o hasta que estén un poco doraditas.

Listas. Otra forma divertida de tomar hidratos de carbono bien sanos.
Un abrazo.
Raquel
http://www.ladietistaraquel.es

lunes, 26 de marzo de 2018

Spanishpan. Una de mis recetas más emblemáticas

Hola a todos,
Pasan los años, y ella sigue, ahí, perdurando, superando la competencia de nuevas recetas, siempre presente, siempre deleitándonos con su sencillo y suave sabor, textura jugosa y polivalente como pocas para comer con lo que sea y donde quieras. Ahora mi satisfacción es plus cuando las disfruta de hija.


Spanish pan 3
Simulacro de tortilla de patata en formato lenteja roja con cebolla.

250 g / 1 bol lenteja roja
Leche de mijo o avena para triturar las lentejas (unos 200 ml)
3u / 500 g de cebolla cortada en brunoise (picada a cuadraditos) 
40 ml AOVE
5 ml sal marina y opc 2,5 ml de eneldo o hierbas aromáticas al gusto
Aceite con un poco de salsa de soja para “pincelar”

Preparación
Lavar y colar las lentejas.
Dejar las lentejas en remojo bien cubiertas con agua durante unas “12-24h”.
Colar y tirar el agua de remojo.
Triturar en una batidora la lenteja roja con el mínimo de leche vegetal precisa para obtener una crema espesa color rosita (recomiendo ir de menos a más agua).
Picar la cebolla a daditos.
Rehogar la cebolla con aceite y sal hasta que esté tierna y algo dorada pero sin perder su jugosidad.
Retirar del fuego la cebolla y añadir a la misma olla o sartén el batido de lenteja roja y mezclar todo.
Hacer una mezcla de aceite con un poco de salsa de soja.
Untar moldes de magdalenas de silicona o similar con la mezcla y repartir la crema con cebolla entre los moldes. 
Dar otro toque de salsa de soja-aceite por encima.
Hornear a unos 180º durante unos 25 minutos hasta que justo cuajen y se doren ligeramente (si se doran demasiado perderán jugosidad). 
Dejar enfriar (espesarán más) y listos. 
Nos quedarán unos lindos panecillos salados que acompañan a todo y en cualquier lugar.

Raquel Magem

lunes, 5 de marzo de 2018

Tabulé de quinoa ORO DE LOS ANDES. Showcooking A Coruña 2018.




Hola a todos,

Estoy muy contenta de haber participado en el especial evento, la 1ª edición Biocultura Coruña. Gracias en primer lugar por ser la invitada de El Oro de los Andes, a los que me han apoyado y al público asistente al showcooking. 
Os facilito una de las recetas que elaboré con la exquisita quinoa de gran calidad de El Oro de los Andes y que recomiendo con total sinceridad. 
Ya no la podréis degustar como la gente que vino a verme, pero sí os animo a intentar hacer la receta. Hasta otra y muchas gracias.


Tabulé de quinoa

250 g quinoa 
600 ml de agua de calidad (dos partes en volumen para la cocción)
Pizca sal marina más opcionales hoja laurel y diente de ajo
4u pequeños tomate rojo a dados 
1 u pequeño pimiento verde o amarillo a daditos
1 cebolleta grande picadita
4 aguacates al punto (no muy maduros) a daditos 
Aceitunas negras a rodajas
Puñadito perejil picadito
6-8 hojas hierbabuena picaditas 
Sal marina (ir repartiendo un poco sobre la verdura)
Zumo de un limón y cáscara finamente rallada
Vinagreta: 
80 g piñones ligeramente tostados
Agua de tomate 
20 ml vinagre de manzana
60 ml aceite oliva virgen extra
Pizquita sal marina
Pizquita de nada de pimienta

Preparación
Lavar bien en un bol la quinoa con agua fría unas 3 veces y escurrir en un colador fino.
Poner al fuego una olla, echar la quinoa bien colada y remover constantemente hasta que se seque sin que se queme. 
Poner a hervir el agua por otro lado.
Entonces verter el agua bien caliente y al hervir de nuevo añadir la pizquita de sal marina y cocinar tapado y a fuego bajo durante unos 15 min o hasta que se agote el líquido.
Extender en una bandeja amplia para que se enfríe rápido, la idea es que nos tiene que quedar bien suelta para hacer una rica ensalada.
Vamos a por la verdura.
Cortar la cebolleta bien picadita, todo parejo, y disponer en un bol con un poco de sal por encima. 
Partir en cuatro en tomate. Por un lado obtener la carne y por otro reservar las semillas con el jugo. La carne la cortamos en daditos y la colocamos en el bol con la cebolleta. Repartimos un poco de sal por encima.
Lavar el pimiento y cortarlo en tiras y éstas en daditos, todo curioso. Disponer sobre el tomate con pizca de sal.
Pelar y cortar el aguacate en dados y disponer también en el bol de verduras con sal, bien rociado de zumo de limón y añadir también un poco de cáscara rallada. 
Turno de las aceitunas y dejar reposar todo tapado durante unos 10 min. 
Turno de la vinagreta. En un bol disponer el agua de tomate obtenido de colar el interior jugoso del tomate, el vinagre, el aceite, la sal y la pimienta. Batir y añadir al bol de las verduras para mezclarlo todo.
Picar las hierbas aromáticas y añadir también el bol para mezclarlo todo.
Tostar en una sartén muy ligeramente los piñones hasta que solamente “suden” y añadir al mezcla. 
Mezclar todo con la quinoa una vez fría. Mi consejo es ir añadiendo quinoa poco a poco, mientas vamos removiendo con cuidado hasta que vemos que la mezcla entre quinoa y verdura con aderezo nos parece proporcional, a nuestro gusto. Probar por si queremos corregir los aderezos y dejar reposar todo tapado hasta la hora de comer. Sugerencia de servir en un molde con un chorlito de exquisito aceite.

Ideal para comer al día siguiente de excursión, playa o montaña o sino para el trabajo. 


Me encanta comer sano.
Raquel Magem
http://ladietistaraquel.es

jueves, 25 de enero de 2018

Pesto, una salsa fantástica

¿Te apuntas?



Esta salsa siempre me ha encantado. Cuando era niña, y comíamos en algún restaurante italiano con mis padres, mi opción favorita era espaguetis con salsa pesto.
Resulta "genial" que te cuadre "sano" con algo que te encante y además de toda la vida. Y cuando además lo disfruta a tu hija de tres años, ya ni te cuento.
Y es que la salsa pesto es de las salsas tradicionales más saludables. La base de esta receta es la albahaca (Ocimum basilicum), una planta aromática y terapéutica que, además de proporcionarnos un exquisito sabor en la cocina, se le confiere multitud de beneficios para para la salud como propiedades antioxidantes, antibacterianas y antiinflamatorias. Indicada en casos de insomnio y ansiedad, fatiga y para mejorar la digestión entre otros usos y aplicaciones.
Los demás ingredientes como ajo, piñones y un buen aceite de oliva no se hace ningún feo, sino junto lo contrario. En conjunto, fantástica salsa. Eso sí, si es para pasta, como mínimo integral. Yo suelo usar integral de kamut ecológica.


Espaguetis integrales al pesto

Ingredientes “orientativos” para unos 2 platos de pasta:
125 g espaguetis integrales de kamut o espelta
15 g de hojas frescas de albahaca. Si no tienes plantada lo ideal es comprar una maceta con albahaca para cocinar y mejor si es eco
15 ml de aceite de oliva primera extracción en frío
20 g de piñones
1/2 diente de ajo sin corazón
Pizca sal marina
Unos 30 ml de agua caliente de cocinar la pasta
Parmesano o queso similar para mezclar o para decorar el plato (al gusto del comensal). Opción vegana con levadura nutricional

Elaboración
Nota importante: Cocinar pasta y salsa al unísono y tomar al momento. 
La auténtica salsa se elabora en un mortero, mezclando primero los ingredientes secos sin aceite para añadirlo después poco a poco en forma de hilo sin dejar de remover. Después añadir el agua de cocinar la pasta para que no quede tan aceitoso y acabar de mezclar. 
Probar, ajustar de lo queramos más cantidad y ya lo tenemos listo para mezclar con la pasta (no es un enorme plato, lo justo para saborearlos) y a comer.
Lo que he descubierto es con un suribachi (mortero japonés con estrías vinculado al gomasio) se hace muy rápido y queda genial.
Raquel Magem
http://ladietistaraquel.es

lunes, 15 de enero de 2018

Mi primer pan


Hola a todos,
Después de tantos años sumergida en la cocina natural y sabiendo lo que era una panificadora, no sentí el impulso verdadero de desear hacer el pan yo misma, por razones como: es un "trasto" más el la cocina, el pan no es una prioridad en mi dieta frente a los granos, ya compro panes de calidad, no tengo tiempo para liarme,...

Y aquí me tienes, super ogullosa de mi pan. Y no es como cocinar otros platos, es diferente, otra experiencia, difícil de explicar, pero la sensación es de "parir", de algo realmente tuyo, algo que hace aflorar sentimientos de amor.
La historia fue así. Porque casi todo tiene una historia detrás, donde una cosa te lleva a la otra.
Hace unos meses me compré un libre de nutrición en el que el autor hizo un pincelada sobre la importancia de moler en casa el grano, ya que las harinas industriales, aunque integrales, solían someterse a métodos poco recomendables para las salud. El grano se "pulverizaba" tanto que para el organismo más que un hidrato complejo, se acercaba a los azúcares que intentamos evitar.
Me saltó la chispa; aunque también sabía de molinillos, yo ni caso. Me sobrevino el instinto maternal y me pedí para Papa Noel un molinillo para hacer yo la harina.
El resultado es que me pareció maravilloso, fascinante esto de moler de verdad, pasando el grano entre dos piedras, como antiguamente. Además, cómodo y rápido de usar. Es un gran invento.
Y después de probar con empanada y pizza "mejoradas" sustancialmente, el siguiente paso, EL PAN. Pedí una panificadora prestada para probar y a la primera no me surgió ninguna duda; valía la pena. Y mi marido me regaló una.
Me pregunté, ¿qué es lo que quiero que lleve? Y me puse hacer mis cálculos para la receta.


Y ahora encantada de la vida, olor, textura, sabor, saber lo que lleva, crear.  
No es como el pan artensano de verdad, que amasas, que lo horneas con levadura madre en horno de leña; es algo "alcanzable" en la vida moderna, equilibrio entre vivir en un piso con muchas cosas que hacer además de cocinar y disfrutar de algo especial, que al fin y al cabo, en la vida lo que nos queda importante no es más que la suma de momentos especiales. Desayunar toda la familia tostada de nuestro pan es un momento muy especial.
Pan casero 100% bio con panificadora

Para 1200 de pan:
500 g harina integral espelta (recién hecha con molinillo en mi caso)
1 sobre levadura granulada (1 sobre para 500 g de harina)
6 ml sal marina
2cs / 60 g miel de calidad (queda mejor con miel) o melaza de arroz
5 ml vinagre de manzana
50 g copos avena (hay de avena germinada)
50 g copos centeno 
80 g  pipas girasol
40 g semillas lino
20 g semillas amapola 
20 g semillas sésamo
2 cs / 40 g mantequilla ghee o normal (la dispongo en el agua templada)
400 ml agua de calidad templada

Procedimiento
Con la panificadora es muy sencillo. Disponer todos los ingredientes en el orden que aparecen y empezar “sin retraso” (evito que la levadura entre en contacto con el agua horas antes de amasar) a elaborar el pan con el programa de Integral. 
Raquel Magem
http://ladietistaraquel.es/escuela/

jueves, 21 de diciembre de 2017

Felices Fiestas con chocolate con churros


Un clásico muy español en versión integral y sin azúcar 
para disfrutar estas Navidades. Felices Fiestas.





Churros integrales de espelta
“New” versión con harina y aceite de calidad igual a disfrutar sin remordimiento de comida casera.

Receta de churros ya tenía hace años, de hecho formaba parte del repertorio del libro de Postres Sin. Tenían éxito, y eso que antes no teníamos el ingrediente estrella de azúcar de coco para esparcir por encima. La verdad es que cayó en desuso, quizás en parte por huir de los fritos. Pero a través de un libro de nutrición “El código de la obesidad” (lo recomiendo) se me abrió una una gran ventana, la de dejar de mirar de reojo a las grasas “sanas”.

Ingredientes
130 ml de agua
100 g de harina integral de esbelta
Una pizca de sal
Aceite de oliva virgen para freír
Azúcar de coco para espolvorear 

Utensilios
Jarra medidora, cazo, fuego, cuchara de madera, churrera, sartén para freír, papel absorbente en un plato, espumadera para dar la vuelta a los churros.

Preparación
Tamizar la cantidad de harina integral a emplear para quitarle los posibles grumos o impurezas. Reservar
Poner a calentar en un cazo el agua con una pizca de sal. Una vez que el agua rompa a hervir, añadir la harina y sin retirar el cazo del fuego, remover sin parar hasta que se despegue del cazo.
Dejar reposar la masa unos minutos y amasarla un poco sin quemarnos.
Introducir la masa obtenida en la churrera y dar forma a los churros (con la boquilla que nos guste). Lo más sencillo es hacer churros de un dedo de largo. Reservar.
Poner a calentar en una sartén aceite de oliva virgen. Con que cubra algo más de la mitad del grosor del churro es suficiente, ya que les damos la vuelta.
Cuando el aceite esté caliente vamos disponiendo los churros que ya tenemos listos en crudo uno a uno para freir. Dar la vuelta y dorar por todos los lados. Muy importante que el aceite no humee en ningún momento.
Colocar sobre papel de cocina absorbente.
Espolvorear con azúcar de coco por encima.
Servir sin dejar que se enfríen pero también se pueden dejar hechos y recalentar con un breve golpe de horno justo al servirse, incluso están más ricos. Si los acompañas con un buen chocolate, tienes un duo de categoría.


  
Chocolate caliente
Cuando hace frío, entra de maravilla. Sin remordimiento, todo nutrición.

Esta es una receta histórica que ha pasado por muchas fases. Con nuestras herramientas es solo cuestión de ponerse. Lo que sí recuerdo es la época del post parto de mi primera hija que me tomaba estos chocolates como lo más rico del mundo, el cuerpo me pedía a gritos una taza de reconfortante chocolate.

Ingredientes
400 ml bebida de arroz integral o la que quieras
15 ml / 10 g cuzú 
30 ml / 20 g de crema de avellana o tahín (sin sal)
60 ml / 30 g cacao en polvo 
pizquita sal marina
melaza de arroz o azúcar de coco (a gusto, si uso leche de arroz ya no necesito endulzante extra)
Opciones (canela, cardamomo, clavo de olor, jengibre, nuez moscada). En polvo se pueden añadir al final al gusto personal. 

Utensilios
Cazo, fuego, cuchara de madera, batidor de varillas, cuchara medidora 15 ml.

Preparación
Diluir el cuzú en “leche” fría en un cazo y someterlo a calor.
No parar de remover con la varillas y una cuchara de madera (para que no queden grumos en los laterales) mientras añadimos el resto de ingredientes.
Al final, cuando se rompa el hervor, espesará.
Probar y ajustar cantidad de cacao en polvo deseado, así como de endulzante si lo queremos más dulce. También se puede añadir las especias, incluso en la taza, al gusto de cada comensal.
Listo para tomar bien caliente con churros, croissant cereales...

Feliz Navidad y mucha felicidad para el 2018.
Raquel 

viernes, 3 de noviembre de 2017

Arroz integral siempre

Paella rápida con arroz integral ya cocinado "básico". Os pasaré la receta, pero primero hay que saber hacer lo imprescindible. 





El arroz integral es algo básico que siempre te sugeriré incluir en tu alimentación, y por lo menos cocinarlo una vez a la semana. Para no perderse, lo mejor es proponerse un día a semana que "toque arroz integral", aunque solo sea a modo de recordatorio. Mi técnica consiste en dejar por la noche el arroz crudo en remojo. Por la mañana, al levantarme, antes que nada, cuelo, y lavo el arroz y lo pongo a cocinar mientas desayuno y demás. Apago y retiro del fuego. Podrás pasar toda la mañana fuera y a la hora de comer lo tendrás esperándote.
Si lo quieres "plus", no olvides hacer gomasio.

pastedGraphic.png

Ingredientes
250 g arroz integral redondo en crudo (una taza)
600 ml (dos tazas rebosantes) de agua de calidad 
2,5 ml sal marina.

Preparación
Inundar el grano de agua.

Remover el arroz con las manos y tirar el agua para deshacerse de las partículas de suciedad y granos "muertos" que flotan. 

Colar y dejarlo en remojo durante toda la noche con agua nueva.

Colar y disponer en una olla, cubrir con el agua y llevar a ebullición tapado a fuego medio.
Añadir pizca de sal marina y volver a tapar.
Bajar el fuego al mínimo y dejar cocinar durante unos 35 min. Recomendable emplear difusor de llama si tenemos fuego.
Al final verás cómo se ha agotado el agua. Lo interesante es ver como al grano el queda un pelín, es decir, se ve una puntita minúscula de otro color. Con el reposo se acabará de cocinar.
Retirar del fuego, remover y dejar reposar tapado mínimo unos 10 min.
Listo para usar como quieras. 


Tip:

El remojo hace que el grano se abra, empiece a germinar y sea más digestivo. Por otra parte, el remojo facilita que el indeseado arsénico se elimine en gran medida.