lunes, 12 de agosto de 2013

Los cursos me cargan las pilas


Cuando me planteé impartir cursos en  mi casa de inmersión total me imaginaba muchas cosas pero no la que más me ha sorprendido: ¡Cuánto iba a aprender yo! 

Es super curioso descubrir, una y otra vez,  las bondades maravillosas de esta alimentación. Yo lo explico, yo lo cocino, yo lo comparto, lo comemos todos y mi sorpresa es que soy también mi propia alumna una y otra vez. 
¡Qué bueno que está esto!, ¡Qué bien sienta aquello...! ¡Qué bien!. 
Durante mi día a día, evidentemente, esta es mi alimentación, pero el paso del tiempo a veces hace que dejes de prestar atención a ciertas cosas.
Desayunar la sopa de miso recién hecha o el remedio rescate, una crema de arroz auténtica sin pasar por la nevera...Son cosas sencillas, sublimes, espectaculares, que no deben quedar en el olvido.
Y después están los caprichos super ricos que también aprovecho para hacerlos más en los cursos, como mis especialidades en pinchos y tapas.

En el curso pasado alguien dijo: "Pues esta salsa de almendras iría bien con el lenguado..." Y hace dos días que lo hice y "chapó". Lo patentaré. Hasta en eso le saco provecho, jejeje.

Y lo de redescubrir la belleza de los parajes que me rodean, también me sorprende. Los llevo de excursión y entonces me doy cuenta de lo afortunada que soy de vivir en un sitio así. ¿No es bello? En el fondo están las alumnas disfrutando del río en la Pedriza. El alimento es algo más que comida. Todo cuenta.

Por cierto. Hoy, ahora, en minutos, empezamos el tercer ciclo, a tope. Aún quedan plazas libres para las dos últimas semanas del curso de verano. 
26-30 agosto//9-13 septiembre
Ahora a por el ecuador con la gente de la semana que viene.

Ven y espero que te vayas tan contento como otros que ya han tenido la experiencia.
Una alumna me envia este correo:

"Hola Raquel!!
Faltan las palabras para expresar mi agradecimiento por lo bien que nos has tratado estos dias y lo mucho que me has enseñado.
Todo el camino de vuelta no hice más que resaborear estos días... en el bus una tortillita riquísima (se me salían las lagrimas) y en el tren un megadisfrute con el sushi... y la cámara estropeada (así que no hay testimonio gráfico ;))))
Las ganas de cocinar se han apoderado de mi!!!
Al llegar a Barcelona hice dos arroces diferentes, el cremoso y el seco para tener provisiones. 
Necesité el libro, en la cocina faltabas tu para ir preguntando!!
Qué si cuanto tiempo, cuánta agua,... ains... y como no apunte nada..."


Rosa muestra su obra en kukui de lo que ha hecho al llegar a casa.

Resulta que preparando el curso virtual, ya he empezado a notar sus efectos positivos también. Creo que va a ser un gran bien para las personas que se apunten a la ESCUELA VIRTUAL, porque se tratará de algo más que aprender, podrán disfrutar en cierta manera de esa energía que les mueve cada día a "hacer", a disfrutar.
Y ya está ofertado el curso anual más virtual.
Os espero
Raquel Magem